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Río Branco era Artigas

El primer pueblo uruguayo en homenajear al Prócer

El Presidente Juan Francisco Giró quiso que esta ciudad se llamara Artigas.

La ciudad de Río Branco, ubicada en el noreste del departamento de Cerro Largo, tiene una historia singular y patriótica. Fue el primer pueblo uruguayo en rendir homenaje a José Gervasio Artigas, el prócer de la independencia nacional, tan solo tres años después de su muerte. Este hecho histórico ocurrió el 6 de julio de 1853, cuando la localidad decidió cambiar su nombre original, ya que se llamó Guardia Arredondo desde el año 1792 al 1800 y Pueblo Arredondo desde 1801 para adoptar luego el de Villa Artigas.

El cambio de nombre no fue un simple acto simbólico, sino una manifestación de gratitud y respeto hacia el «Padre de la Patria», quien había dedicado su vida a luchar por la libertad y la autonomía del país. La decisión del Presidente de la época Juan Francisco nGiró de honrarlo de esta manera revela el profundo arraigo que tenía la figura de Artigas en el imaginario colectivo de los uruguayos, especialmente en una región fronteriza donde las ideas de libertad y autodeterminación eran particularmente significativas.

La hoy ciudad de Río Branco tiene una historia marcada por su ubicación estratégica en la frontera con Brasil, lo que le ha permitido desempeñar un papel crucial en el comercio y la ganadería desde sus inicios. Fundada en una época en que los imperios español y portugués competían por el control de América del Sur, la región comenzó a desarrollarse tras la construcción de fortificaciones en la zona, lo que atrajo a los primeros pobladores.

Sin embargo, el nombre de Villa Artigas solo perduró hasta el 31 de agosto de 1915, cuando, por Ley 5.330, el pueblo fue rebautizado como Río Branco, en honor al Barón de Río Branco, un diplomático brasileño que había negociado el tratado fronterizo entre Uruguay y Brasil. A partir de entonces, la localidad no sólo reforzó su papel como puente comercial entre ambos países, sino que también consolidó su identidad como un centro dinámico de producción agropecuaria y comercio.

Desde principios del siglo XIX, Río Branco fue reconocida como un punto estratégico para el comercio internacional, particularmente debido a su cercanía con Brasil. En 1831, el gobierno uruguayo creó una sub-receptoría de aduanas en la ciudad, lo que centralizó el comercio de exportación e importación. Esta estructura fue clave para la economía local, permitiendo el intercambio fluido de bienes entre ambos países y fomentando el desarrollo económico de la región.

Históricamente, una de las principales actividades económicas de Río Branco ha sido la producción ganadera, tanto vacuna como ovina. Desde el siglo XIX, la cría de ganado se ha mantenido como la base productiva de la ciudad, impulsando el comercio de carne y lana tanto en el mercado local como en el exterior.

El sector ganadero ha sido fundamental para la economía local, proporcionando empleo a una gran parte de la población y forjando una cultura basada en el trabajo rural. El paisaje de Río Branco está íntimamente relacionado con esta actividad, con vastas estancias y praderas que han sostenido la producción bovina y ovina durante generaciones.

Junto con la ganadería, la industria del tasajo fue una de las principales fuentes de ingresos para la región durante el siglo XIX y principios del XX. El tasajo, conocido en Brasil como «charque», consistía en la preparación de carne seca, que se exportaba principalmente a Brasil y otras partes de América Latina.

 Aunque esta industria ha perdido relevancia en los tiempos modernos, su legado sigue presente en la historia de Río Branco, pues fue una de las primeras actividades productivas que conectaron la economía local con los mercados internacionales. El tasajo no solo representaba una fuente de empleo, sino también una manera de aprovechar al máximo la producción ganadera de la zona.

Durante mucho tiempo, la elaboración de tabaco fue otra de las actividades productivas que contribuyeron a la diversificación de la economía local. Aunque la materia prima, la hoja de tabaco, era importada desde Brasil, el procesamiento y la manufactura del producto final se realizaban en Río Branco. Esta industria, aunque pequeña en comparación con la ganadería, ofrecía oportunidades laborales y reforzaba los lazos comerciales con el país vecino.

En las últimas décadas, Río Branco ha experimentado una notable transformación económica, con un crecimiento sostenido en el sector agrícola, particularmente en el cultivo de arroz. La región, que cuenta con condiciones climáticas favorables y suelos fértiles, ha visto un aumento en la producción de este cereal, lo que ha llevado a la instalación de varios molinos arroceros en la ciudad.

Actualmente, Río Branco cuenta con cinco molinos arroceros, muchos de los cuales se dedican a la exportación. Uno de los más destacados es el Molino Arrocero Río Branco, que ha logrado posicionarse en los mercados internacionales, contribuyendo al crecimiento económico de la localidad y consolidando a la ciudad como un centro importante de producción arrocera en Uruguay.

 En los últimos años, el turismo ha cobrado una importancia creciente en Río Branco, impulsado en gran medida por la instalación de free shops, tiendas libres de impuestos que atraen a visitantes de Brasil y de otros países de la región. El turismo de compras se ha convertido en un motor clave de la economía local, generando ingresos y empleo para los habitantes.

Además, la proximidad de Río Branco al balneario Laguna Merín, un popular destino turístico tanto para uruguayos como para brasileños, ha ayudado a consolidar la ciudad como un punto de referencia en la región fronteriza. El comercio y el turismo han permitido a la ciudad diversificar su economía y aprovechar al máximo su ubicación estratégica.

Río Branco enfrenta importantes desafíos y oportunidades de cara al futuro. La inversión en infraestructura, especialmente en el sector agrícola y turístico, será crucial para sostener el crecimiento económico de la ciudad. Proyectos como el Nuevo Puente sobre el Río Yaguarón, que facilitará el tránsito entre Uruguay y Brasil, auguran un desarrollo sostenido en la región fronteriza.

Además, la mejora de los servicios públicos, como la educación y la salud, será esencial para garantizar una mejor calidad de vida para los habitantes de Río Branco, fortaleciendo el tejido social y económico de la comunidad.

UN LEGADO DE HONOR A ARTIGAS

El hecho de que Río Branco fuera la primera ciudad en Uruguay en homenajear a *José Artigas* sigue siendo un motivo de orgullo para sus habitantes. Aunque el nombre de la ciudad ha cambiado, la memoria del prócer sigue viva en el corazón de la comunidad. Río Branco ha sabido adaptarse a los cambios del tiempo, pero siempre ha mantenido un profundo respeto por sus raíces históricas y por aquellos valores que Artigas defendió: la libertad, la justicia y el sentido de identidad nacional.

GRACIAS AL PRESIDENTE GIRÓ, SE LLAMÓ VILLA ARTIGAS

En 1852, tras la Guerra Grande, el Presidente de la época, Juan Francisco Giró emprendió una gira por todo el país. Buscaba conocer de primera mano la situación en que se encontraba el territorio.

Cuando llegó a la hoy ciudad de Río Branco prometió que el lugar se denominaría Villa Artigas. El sitio ya había tenido dos denominaciones: En ese viaje, el presidente Giró sumó a Juan Antonio Lavalleja cuando su comitiva pasó por lo que hoy es Minas.

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