Batalla del Tacuarí

«Masacre indígena en Tacuarí supera a Salsipuedes», afirma historiador
En una entrevista con el Profesor Marcos Hernández reveló que, en las costas del Tacuarí, en cercanías de la zona de Paso de los Carros en Cerro Largo, tuvo lugar una matanza de indígenas aún mayor que la tristemente célebre de Salsipuedes.
El historiador destaca que este evento, ocurrido en 1751, involucró el exterminio de comunidades indígenas enteras, identificados como los Genoas-Minuanes; por parte de los colonizadores. La investigación de Hernández arroja luz sobre un capítulo oscuro y poco conocido de la historia local, y que culminará con un libro en un futuro cercano.
“Masacre indígena en Tacuarí supera a Salsipuedes”, afirma el historiador Marcos Hernández
Se trata de un episodio brutal y silenciado de la historia oriental comienza a salir a la luz gracias al trabajo del historiador y docente Marcos Hernández, quien afirma que, en 1751, en la zona de Paso de los Carros, a orillas del río Tacuarí, se produjo una matanza de pueblos originarios que “fue mucho más violenta de lo que fue Salsipuedes”.
En diálogo con EL PROFESIONAL, Hernández remarcó que lo sucedido no fue simplemente una batalla, sino un acto de exterminio: “El título histórico es Batalla del Tacuarí, pero yo considero que fue más que una batalla: una matanza, una matanza de indígenas por parte de los primeros colonizadores”, aseguró.
La investigación —que será publicada próximamente en un libro— expone una ofensiva militar planificada y ejecutada con brutal eficacia por parte de un contingente enviado desde Montevideo y Buenos Aires. “Estamos hablando de 1751, y Montevideo fue fundado en 1724. Es decir, el proceso fundacional arrancó en 1724 y culminó en 1730. Ya estaba fundada Colonia del Sacramento en 1680, pero lo que era conocido como la Banda Oriental estaba muy poco poblado”, contextualiza el investigador.
El conflicto estalló tras un ataque indígena a una de las caleras del rey en la jurisdicción de Montevideo. “Todo lo que había en esa época pertenecía al rey, los campos, todo era del rey. Estos indios atacaron la calera, mataron a algunas personas y fue la gota que derramó el vaso. El gobernador de Buenos Aires dio la orden de exterminarlos, lo que fue recibido con mucho beneplácito por la gente de Montevideo”, relató.
En respuesta, un contingente de aproximadamente 220 hombres fue organizado rápidamente. “Montevideo era un pequeño pueblito en esa época, pero más o menos la mayoría de los hombres en condiciones de andar a caballo y de combatir se unieron a ese pequeño ejército que salió en búsqueda de los indígenas. Salieron con seis caballos por hombre, muy bien municionados”, detalló.
La persecución culminó en el actual departamento de Cerro Largo. “Finalmente los terminan encontrando aquí en Cerro Largo, sobre la costa del Tacuarí. Era un grupo de indios bastante numeroso, más de 300. Pero claro, cuando hablamos de un grupo de indios hablamos de guerreros, pero también hablamos de mujeres, de niños, de ancianos. Era una tribu completa”, señaló Hernández.
Lo que siguió, asegura, fue un acto de exterminio sin contemplaciones: “A orillas del Tacuarí es que se produce esa, entre comillas, batalla, que no fue otra cosa que una matanza, una masacre muy bárbara, muy violenta”, afirmó. “La orden era exterminarlos, literalmente. Entonces mataron a los niños, mataron a las mujeres, mataron a los ancianos. Todos pasados a degüello o chuseados, como se decía en la época, con lanzas o con bayonetas”.
El profesor recuerda un episodio particularmente cruel dentro de esta operación: la captura de un cacique indígena que servía como explorador de su comunidad. “Capturaron a un cacique ‘bombero’ —el que bombea, el que espía—. Los estaba espiando a ellos y lo capturaron. Luego, mediante tortura, lo hicieron confesar dónde estaba el resto de su gente”, reveló Hernández.
Según el investigador, este tipo de hechos marcaron profundamente los inicios de la colonización en la Banda Oriental, donde las relaciones entre pueblos originarios y colonizadores fueron marcadamente violentas desde el comienzo. “Desde el primer momento de la llegada de los colonos o colonizadores a estas tierras se produjeron rispideces con los indígenas, porque a diferencia de los indígenas de otras regiones de América, los nuestros eran bastante belicosos. Y en esas rispideces se producían muertes de colonizadores y también la represalia contra los indígenas”, explicó.
GUENOA-MINUANES
La comunidad que habitaba esta zona al momento de la masacre pertenecía a los guenoa-minuanes, un grupo que deambulaba por lo que hoy son los departamentos de Cerro Largo, Treinta y Tres y Maldonado. Su forma de vida y resistencia al avance de los colonizadores los convirtió en blanco de esta campaña.
Desde su casa en Cerro Largo, donde recibió a los periodistas del semanario Búsqueda, Hernández mostró parte del terreno donde habrían tenido lugar los hechos y explicó que su investigación se basa en documentos oficiales de la época, entre ellos registros militares y testimonios indirectos de colonizadores.
“La Banda Oriental, para una mejor organización administrativa, se dividió en tres jurisdicciones: la de Montevideo, que era la zona donde hoy está la ciudad y las chacras; la dependiente de Buenos Aires, que iba desde el límite de Montevideo hasta el Río Negro, es decir, el territorio que nosotros habitamos; y por último la jurisdicción de Yapeyú”, puntualizó Hernández. El episodio en Tacuarí tuvo lugar en la frontera entre las jurisdicciones de Montevideo y Buenos Aires, lo que, según el historiador, motivó una respuesta conjunta de ambas autoridades coloniales.
El caso pone nuevamente en debate la narrativa oficial sobre el trato hacia los pueblos originarios en el actual territorio uruguayo. Si bien la Masacre de Salsipuedes —ocurrida en 1831 bajo el mando de Fructuoso Rivera— ha sido reconocida como uno de los hechos más cruentos contra los indígenas en la historia del país, Hernández sostiene que lo ocurrido ochenta años antes en el Tacuarí fue aún más grave en términos de magnitud y crueldad.
“Para que tengas idea, fue mucho más violenta de lo que fue Salsipuedes”, insistió. El trabajo de Hernández no solo recupera un fragmento olvidado de la historia local, sino que desafía visiones idealizadas de los orígenes de la república y obliga a una relectura crítica de los procesos fundacionales.
Su próximo libro, aún sin fecha de publicación, recogerá en profundidad los detalles de este hecho que, hasta ahora, permanecía oculto en los márgenes de los archivos y en las orillas del Tacuarí, donde, según Hernández, “se cometió una masacre que debe ser reconocida como tal, por respeto a la memoria de los pueblos que fueron exterminados”.