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Recuperación vial

La Intendencia inició obras en barrio Arpi, uno de los más populosos de Melo

La Intendencia Departamental de Cerro Largo puso en marcha una serie de trabajos de recuperación vial en el barrio Arpi, al norte de la ciudad de Melo, donde residen más de 5.000 personas según un censo realizado por la comisión vecinal en 2001. La obra marca un hecho histórico, ya que se trata de la primera intervención a fondo desde 1988, cuando el entonces intendente Villanueva Saravia encabezó personalmente la colocación de carpeta asfáltica en la zona.

EL INICIO DE LOS TRABAJOS

Las tareas comenzaron en las calles Héctor Gutiérrez Ruiz, Villa de Moros y Gerónimo Díaz, donde ya se ejecuta la preparación de la base y el perfilado, pasos previos a la aplicación del riego bituminoso. Una vez culminada esa etapa, la intervención se extenderá a las calles Mireya, Barcelona, Morett y Alfonso III, completando un circuito que permitirá mejorar la conectividad interna del barrio y su vinculación con otras zonas de la capital departamental.

Desde la Intendencia se destacó que la obra responde a un reclamo histórico de los vecinos, quienes desde hace décadas venían solicitando una reparación estructural del pavimento, deteriorado por el paso del tiempo y el crecimiento de la población.

UNA DEUDA HISTÓRICA

El barrio Arpi había sido objeto de una fuerte polémica en 1988, cuando Villanueva Saravia, entonces al frente de la Intendencia, decidió subirse a una máquina para supervisar y ejecutar personalmente la colocación de carpeta asfáltica. Aquel gesto, que buscaba mostrar compromiso con la obra pública, fue criticado en su momento por sectores de la opinión pública, que consideraban innecesaria la exposición del intendente. Sin embargo, para los vecinos quedó en la memoria como la última vez que se había hecho un trabajo integral en sus calles.

En las décadas siguientes, las calles solo recibieron arreglos puntuales y tareas de mantenimiento, sin una planificación que diera respuesta a la magnitud de los problemas. Con el paso de los años, el pavimento fue cediendo y se multiplicaron los baches, dificultando la circulación vehicular y afectando la calidad de vida de los habitantes.

EL IMPACTO EN LA VIDA DIARIA

Quienes viven en el barrio destacan que las malas condiciones de las calles no solo complicaban el tránsito, sino que también tenían consecuencias sociales. En días de lluvia, varios tramos quedaban prácticamente intransitables, lo que dificultaba el ingreso de ómnibus, ambulancias o camiones de recolección de residuos.

“Hace años que venimos reclamando, porque cuando llueve se forman verdaderos lagos. Para sacar a un enfermo en ambulancia muchas veces había que pedir ayuda a los vecinos”, recordó un integrante de la comisión barrial.

Otros vecinos subrayan el valor simbólico de la intervención: “Es un barrio grande, con miles de personas, y siempre sentíamos que quedábamos al margen de las obras importantes. Hoy sentimos que al fin se acordaron de nosotros”.

LA APUESTA A LA CONECTIVIDAD

La recuperación de las calles de Arpi no solo busca mejorar la transitabilidad local, sino también fortalecer la conectividad con otras zonas de Melo. El crecimiento de la ciudad hacia el norte ha convertido al barrio en un punto neurálgico, donde se cruzan varias rutas de acceso que vinculan a la capital departamental con áreas rurales y con la propia planta urbana.

Desde la Intendencia se remarcó que el plan de obras en Arpi forma parte de una estrategia más amplia de recuperación vial, que incluye intervenciones en distintos barrios de Melo y en localidades del interior departamental.

EL RECLAMO DE DÉCADAS

El hecho de que el último trabajo a fondo en Arpi se remontara a 1988 explica la magnitud del reclamo vecinal. Una generación entera creció viendo cómo las calles se deterioraban sin que llegaran soluciones estructurales.

En 2001, una comisión de vecinos realizó un censo que estimó en más de 5.000 los habitantes del barrio. Ese relevamiento fue acompañado de un documento presentado a las autoridades de la época, en el que se subrayaba la necesidad de atender la infraestructura vial como prioridad. A pesar de gestiones y promesas, las respuestas nunca pasaron de obras parciales o de mantenimiento.

MIRADA HACIA ADELANTE

Con el inicio de los trabajos actuales, la expectativa es alta. La Intendencia aseguró que los recursos ya están asignados y que el plan prevé una intervención de calidad, con materiales adecuados para resistir la alta circulación de vehículos y las condiciones climáticas de la región.

“Queremos que esta obra no sea un simple parche, sino una solución duradera. El barrio Arpi se lo merece por su historia y por la cantidad de gente que lo habita”, expresó un vocero del gobierno departamental.

Los vecinos, por su parte, aguardan con cautela, pero con optimismo. “Ojalá esta vez sea en serio. Ya no queremos ver más promesas incumplidas. Lo importante es que los trabajos comenzaron y se nota que hay movimiento en varias calles”, comentó una residente de la calle Villa de Moros.

UNA OBRA CON FUERTE VALOR SOCIAL

La intervención en Arpi trasciende el aspecto técnico y se proyecta como una acción de justicia social hacia una de las zonas más postergadas de Melo. La recuperación vial no solo mejorará el tránsito, sino que también impactará en la seguridad, la movilidad, la higiene y la integración del barrio al conjunto de la ciudad.

En definitiva, después de casi cuatro décadas, los vecinos ven cómo se concreta un reclamo que acompañó a varias generaciones. El barrio Arpi comienza a cambiar su fisonomía con una obra que, más allá del asfalto, significa el reconocimiento de que sus más de 5.000 habitantes son parte fundamental de la capital arachana.

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